Como el sentido
cuando se ríe de nosotros
y nos juega cartas que no sabemos
jugar,
como ese amor que
muchos se juran
y que de repente decide
esfumarse
y contar otra historia,
en otro lado,
como el silencio
que amenaza ser perpetuo
y de repente
esboza giros en cuentos
que nunca tuvieron consistencia
ni final,
como nuestros cuerpos
y nuestras emociones
que deciden rebelarse
e ir en la dirección contraria
a la que nosotros
procuramos.
Así se van
hoy
nuestras ganas de vivir
sin el costado del otro
en nuestro costado,
después
de no existir ese miedo.
Y al intentar pasar
de página
vemos que el libro
llegó a su contratapa.
