Cuando era pequeña pensaba que la luna me perseguía cuando iba en coche. Dormía con todos mi peluches para que ninguno le faltara cariño. Pensaba que cantaba espectacular con los cascos puestos, pero resultó que no. Creía que los trucos de magia en verdad eran ciertos. Me pasaba horas mirando las nubes, fascinada por cómo se movían y transformaban.
Cuando era pequeña pensaba que los adultos podían leer el pensamiento y esperaba con ansia ser mayor para hacerlo yo también. Esa creencia se debía a que siempre adivinaban lo que yo pensaba. Pensaba que si me comía una semilla de una fruta me nacería un árbol en el estómago. Creía que cuando había un fuera de juego en un partido de fútbol, echaban a un jugador del campo.
Cuando era pequeña todo era sencillo, no tenias que preocuparte por trabajar, no tenias sentimientos a flor de piel, pues te enfadabas con tus amigos y al rato volvíamos a jugar.
El ser adulto ha sido para mi una desilusión. Pues al fin y al cabo no vives la vida sin preocupación, sin inocencia.
