Sabes desde que te conocí me he preguntado porque Dios me dio la oportunidad de conocerte, porque tú llegaste cuando mas necesitaba a alguien a mi lado... contigo aprendí muchas cosas que ya eran parte de mi pasado, cosas que pensé que yo no servían y las deseché...
Pero cuando tú apareciste cambiaste todo, diste luz nueva a una vida que se iba marchitando a pasos gigantescos me diste esperanza... sueños... me trajiste de nuevo.
Hoy ya no estás en mi vida pero tu esencia aún vive dentro de mí no es algo fácil de sacar y de hecho no quiero... y aunque ahora mi soledad me ha enseñado a quererme, valorarme y saber lo que merezco, extraño esos momentos a tu lado...
Extraño y necesito de nuevo esa sonrisa... esos ojos con su brillo peculiar, esa fuerza que no sé de donde sacabas y esa alegría que hacia que todo lo malo fuera insignificante... Eres una gran mujer y nadie tiene derecho a decir lo contrario. Eres especial en todos los sentidos, mágica... y misteriosa...
No sé si en algún momento los caminos que tenemos destinados vuelvan a cruzar, aunque ¿te digo algo? Sé que así será... siempre hay algo que me dice ten fe y esperanza. Aunque casi todas las cartas hayan sido lanzadas, no se ha escrito el final... y si preguntas como lo sé... la verdad no lo sé...
Pero recuerda que prometí amarte y aunque no estás aquí te sigo amando... esperando y creyendo por un mañana ¿y sabes por qué? Porque tú me lo enseñaste... Te amo y no hace falta poner tu nombre porque tú lo sabes...
