Quiero sentir que vuelo, que vuelo eternamente,
observando el gran teatro, de nuestro creador consciente,
que la pena no me arrulle, ni la alegría me exalte,
una ecuanimidad, ecuanimidad constante,
donde mi yo superior, me guíe sencillamente,
por los caminos de Dios, y de sus acompañantes,
que todos nos ayudemos a seguir hacia delante,
madurando y respetándonos, y un amor abundante,
donde la importancia personal, no sea tan importante,
pues todos somos igual, iguales y caminantes,
buscando un despertar, un despertar brillante,
que vive en nuestro interior y de allí hay que rescatarle,
y expandirse con amor, con amor y decididos,
que todo lo que se da, volverá enriquecido,
para volvernos a llenar, del amor de lo divino,
donde no existen la penas, ni enfermedad, ni tormentos,
solo claridad, claridad y crecimiento y poder así avanzar,
por los mundos del eterno, encontrando libertad sin cadenas ni grilletes,
él nos hizo libres y así libres nos quiere,
sé amigos y compañeros, amigas y compañeras que no se logra fácilmente, sigamos investigando y bebiendo de nuestra fuente,
que se halla en nuestro interior y nadie puede atreverse,
a decirnos que es mejor para vivir nuestro presente,
la llave reside en el corazón, abramos lo valientes y expandamos nuestro amor, nuestro amor consciente.
