Añejas y lejanas memorias del tiempo compartido
por los dos,
nostalgia apacible que sabe a canela con delicados
toques de hierbabuena silvestre y vainilla;
la miel de tus besos rebosando a los jarrones de mi
esperanza:
añoranzas guardadas en el baúl de mis recuerdos
que me saben a arándanos y avellanas dulces.
Cuando me contemplo en tus ojos se me abre el cielo
y se incendia la hoguera que yace agazapada
en el fondo de mi ser…
una hoguera de excitación que arrasa a mi voluntad:
llamas crepitando y chasqueando mientras se queman
los leños de mis deseos…
resplandor que ilumina las puertas de nuestro paraíso
particular.
Lunes, martes miércoles…
la semana entera de sonrisas, bromas, chistes y más risas;
tú y yo:
encuentro informal de dos almas en libertad…
¡pleno entendimiento de dos corazones enamorados!
