Un loco hablándole al Creador
preguntaba con su mente atormentada.
Dime, Gran Creador, Fuerza Suprema
si existe, Señor, en ti la impasibilidad
cuando la fiera destroza su víctima
o bien la inmensa ternura,
con la que madre alimenta, a su hijo hambriento.
Dime, Gran Arquitecto del Universo,
si es tu fuerza la que tuerce mi voluntad
y me hace perder la razón
o es el leve roce de tu mano
que me lleva más allá, del bien y del mal
Dime, Gran Creador de galaxias,
si estás tan lejos de mi
como la última estrella
de tu infinito universo
o tan cerca, como mi propio pensamiento
Dime, Gran Constructor de estrellas
si estoy encerrado en mi estrecho espacio
y en este corto tiempo,
o si formo parte de otra dimensión
sin límites, sin tiempo.
Dime, Gran Ingeniero del Microcosmos,
soy ángel o demonio.
Respóndeme, Señor
cómo es el paraíso
y el infierno de los locos.
