Ámame toda cuanto puedas,
No mires ni horas ni minutos,
Puedes hacer de mi lo que tú quieras,
Encímate a mi sexo si es tu gusto,
Cabalga en mi vientre suavemente,
Desprende mis pezones con tus besos,
Recrea en mi espalda secreciones,
Todas llenas de amor y de deseos,
Tu lengua será la compañera,
De la mía tontamente enamorada,
Y llegaremos a sentirnos solo uno,
Cuando den las doce campanadas.
