Llegan a mi los recuerdos, esos de los que tanto me quejaba y a la vez odiaba pero que ahora quisiera volver a repetir. ¿Por qué si me hacían tanto daño? Creo que es el dolor que siento ahora por encontrarme lejos de ellos, y es que ellos van acompañados de las personas a quienes yo amo, y siempre he amado pero que ahora, en este instante y en mi soledad es cuando me he encargado de valorar todo.
Si tan sólo pudiera estar un instante con ustedes... Quizá esta vez no desaprovecharía la oportunidad de decir: ¡te quiero! Y es que este dolor de patria es quien me atormenta y me mata. Ahora que estoy ya lejos, he podido percatarme de todo lo que me acobarda y que me impide salir adelante ¡No es fácil despertar todas las mañanas con el mismo e inmenso vacío en mi corazón! Y es que extrañar duele tanto que en ocasiones no creo poder resistirlo.
Quisiera en mi espalda unas inmensas alas para llegar volando donde se encuentran todos ustedes, donde el aire es fresco y puro, donde el dolor no es verdad que duele... Donde un abrazo y un beso son reales... Y donde simplemente el cielo se encuentra más cerca. Ahí, en mi patria.
Cuando las lágrimas vuelven, ellas son quien se encargan de hacerme más fuerte, y aunque vuelva a decaer... Tengo la obligación de volver a levantarme y enfrentar la realidad, la soledad; y todo el sombrío dolor que me ashecha. Sólo espero un día no muy lejano poder volver a encontrarme con ustedes y dejar a un lado este dolor...
Cada día están en mi mente y en mi corazón... Estén tranquilos.
