Es difícil vivir en un rudo invierno
Cuando los vientos soplan contra la vida, arrastrándonos hacia la desgracia
De momentos se pierde de vista la esperanza de ver días hermosos
Y vemos nula la posibilidad de ver un corazón feliz.
Cuando los sueños que fueron la razón de la felicidad, se alejan hasta perderse
Para vivir en el recuerdo de algo imposible
Con los sueños en pedazos nos sorprende la desesperanza, para ofrecer su compañía
Desechando su propuesta nos persigue cada día para afligirnos.
Con ansias de escapar y reencontrarnos con la alegría
Disponemos a enfrentar el invierno de dolor
Pero al viento asolador nos obliga atrincherarnos en un solitario refugio
Los vientos deben golpear, aún debe llover…
Del cielo inalcanzable desciende una gran voz que ni el más impetuoso viento se atreve a detener
Transportado en una suave brisa que se logra percibir
Una dulce voz, apacible que nunca se quiere dejar de oír
Son palabras de aliento para sanar la desilusión
Son palabras de vida que levantan de cualquier postración
Son palabras que alumbran, transforman y dan calma
Y que ahuyenta los temores y devuelva la canción
Vuelve la esperanza, la confianza en lo imposible vuelven los sueños renovados
Las lluvias se detienen porque Él lo ha determinado
La densa y fría niebla se disipa por la luz y las cálidas mañanas ocupan su lugar
Ya los vientos impetuosos que soplaron con furor
Se han marchado a lugares muy lejanos cuando nos habló Dios.
