Olvidarte no ha sido tan fácil he dejado de comer y he enfermado; he bajado de peso. Mamá me preguntaba que me sucedía -El -Nada- soluciona la pregunta pero no su preocupación.
Me llevó al médico y enviaron lo que mas temía "inyecciones" dos diarias durante una semana, mi brazo parece cedazo de tantos agujeros hacían falta venas, en conclusión detesto mas las agujas... Si mamá supiera cual es el problema, si supiera que es el corazón que está roto, que es eso que me quita el apetito a comer, a vivir a no salir de la habitación.
Olvidarte me está costando mucho pero se que lo lograré, una vez en mi habitación me puse a pensar que en realidad, no tuviste la culpa del daño que me hice -si, la culpa fue solo mía- yo culpándote de mis actos. En realidad fui yo quien me rompí por dentro, fui yo quien te daba mas amor y mientras mas te daba tú mas afilabas el cuchillo y me herías; todas las heridas me las gané yo mismo por no alejarme cuando me decías que ya no querías seguir con la relación que ya no funcionaba.
Fue mi culpa en pensar que aun tenía esperanza en hacerte cambiar de opinión, nunca me embriagado y esa vez lo hice; tres botellas de alcohol a pico sin parar, una tras de otra, y las consecuencias arrepentimiento. Pensaba en como llegar a casa, rogaba que mamá estuviera dormida, no quería decepcionarla a ella; menos mal no estaba. Entré a mi habitación y corrí el seguro, me duché, y sentado en mi cama llegó el arrepentimiento seguido de lágrimas. Nunca pensé llegar en ese estado a casa, vi la pared como un costal de boxeo y lo ultimo que recuerdo es verme ensangrentadas mis manos y los nudillos destrozados, no más que el corazón créeme. En fin "siempre nace otra piel" todo ese daño me lo hice yo mismo, y luego de reflexionar me di cuenta que el daño me lo estaba haciendo yo, a mi mismo... me duché y salí de la habitación, comencé hacer actividades para distraerme y créeme me ha funcionado.
Estoy en recuperación, empecé a subir de peso de nuevo, a salir con mis amistades y a viajar. No lo niego de vez en cuando vuelves a mi mente, pero esta vez no me inunda la tristeza, se forma una sonrisa en mi rostro; simplemente me di cuenta que -no eras para mí- quizás aun no te supero pero estoy a un paso de ello. Ya no lloro por las noches y las ganas de probar tu cuerpo son menos, esas me están costando mas; después de esa ultima vez, puedo decir que sobreviví que no fue una sentencia de muerte.
