En cada beso me dejas más que el brillo y la textura
de tu lápiz labial,
más que el sabor de tu saliva y la tibieza de tus labios:
en cada beso me entregas una parte de tu alma,
que se engancha irremediablemente a la mía…
endiablada y angelicalmente a mi alma.
Y yo,
en cada beso te entrego más que mi alma en segmentos:
te entrego mi vida misma,
mi voluntad,
mis sueños eróticos y mis anhelos ocultos…
porque para mí ya no existe el tiempo,
ya no existen agujeros negros que temer,
ya no existe el miedo,
la desconfianza ni nada que no seas tú…
Con tu amor,
para mí ya no existe el infierno ni castigo alguno:
porque nuestro “amor está más allá del bien y del mal”.
