En ti, voy unido a tu calor, sumiso por tu amor, pulido por tu color,
doctor de tu dolor, enamorado de tu rubor,
admirador de tu valor, recolector del olor de tu flor,
autor de tu interior y lector de tu exterior.
En ti, soy inspector de tu encantador cuerpo y tu sudor,
explorador de tu mayor temor, protector de tu esplendor,
trabajador cual labor es hacer vapor cualquier error,
traidor de tu pudor cuando soy servidor de aquel licor,
narrador, actor y editor de todo momento conmovedor
pintor de tu buen humor, con el honor de ser tu motor,
un ser inferior pero a tu lado superior
a todo terror,
cazador de tu rencor, vencedor de tu peor rumor, creado por algún sector.
Y eres tú por tu estupor hacia mi vigor la que hace que siga con fervor.
En ti, pecador porque de tu labios robé su sabor,
provocando un temblor con rigor, en todo mi alrededor.
Defensor de aquel ardor causado por cualquier pormenor,
portador del don de ser escritor, seductor de tu corazón soñador,
haciendote el favor de tapar el retrovisor y eliminar lo anterior.
En ti soy, resaltador de lo bueno, para hacerlo mejor.
