En medio del silencio mustio de mi mente dispersa, sigo siendo tuya como nunca y como siempre.
Disuelves mis sentidos en tu aroma, persigo tu calor, escucho el complaciente susurro de tus labios y anhelo el pequeño roce de tus manos en mi piel, que culmine en un cansancio apacible sin poder decir que te amo, como a la noche más oscura. Tú el más doloroso de mis vicios que me turba y enloquece, al saber que cada vez que te siento junto a mí, desapareces entretejiendo el viento...
