Encarcelado... 23/01/1993: Sin barrotes, sin candados, sin cadenas, ventanas abiertas y las puertas entornadas... Rabia y gritos dentro de mí, mil preguntas a la vez, senderos bien empedrados, mil culpas y uno sin saber. Intentando correr, pero no avanzando, mucha sed y el agua que sabe a muerte, la bronca está atrapando, mi cuerpo apenas se siente, el cielo está opaco, muchas nubes en la mente, me siento preso de todo cuando llora tanta gente, En un mar de lágrimas me ahogo, veo el fondo, está presente, Varios culpables libres caminando y yo preso sin razón hora tras horas de pena en mi oscura habitación. Etapa crucial de mi vida, pensando en miles batallas desde la infancia, gota a gota y día tras día, se pintan iguales con miedo por encontrarme preso. Mi capacidad de aguante se va agotando, el dolor insoportable, un sufrir constante que a mis fuerzas las separa de lo que era sin saber lo que sería, días, semanas, meses de preguntas sin respuestas... No existían responsables, pero desesperadamente así fui esperando mientras el dolor ahí persistía. Un día se acercó un ciego al cual le podía ver y tan solo un comentario, al fin pude comprender, atenderlo fue la causa y así entrar en la razón en que la cárcel era la mente, me jugaba en traición. Sus palabras me tocaron como fuente de inspiración, él también se sintió preso, sin embargo, así me habló: Lo que a usted le está faltando es verdad que yo lo tengo, y en mi cárcel me quitaron con lo que usted me está viendo. Ahí se me cerró el pecho cada uno y su dolor, no hay duda alguna en ese momento un ejemplo ese Sr. Desde ahí para adelante Crucé los montes oscuros, los cielos incandescentes, cadenas pude abrir, entre arenas calientes. Comencé a razonar, pude ver lo que había en frente, que antes me negaba a mirar: mi vieja, hermano, amigos, compañeros que estaban ahí por mí. Brindándome amor y cariño para hacerme sonreír. Para mí nada fue fácil, pero la lucha siguió, los sueños de mi pasado se escapaban sin pensar, perseverancia y fe y se pudo superar... Fueron días, fueron meses, y fueron años también, hasta que llegó el día y ese día me pareció, empezaba a ser rico en mi casa y en con mi gente, entre amigos y vecinos todo fue bien diferente... Cada noche, testigo y cómplice, de que cada despertar se sienta la riqueza de respirar...
