Le pregunté al silencio ¿dónde estabas?...
Y me comentó al oído que nunca te has ido...
Pregunté al viento ¿por qué no te has marchado?...
Sólo me respondió que hay cosas que no es necesario saberlas, sólo sentirlas...
Le pregunté a mi corazón ¿qué te hiciste?...
y me respondió con una palabra...
Soledad.
