Es la lucha constante de un sí o un no en el interior y eso nos hace que nos guardemos todo dentro, por miedo a un diluvio de errores que solo tú permites, lo honesto o deshonesto que uno puede ser.
Es una constante lucha de no hacer daño, es un despertar de ideas, donde la influencia de los errores está presente, dando a entender a la vida que tú puedes tomar una decisión sin hacer daño a los demás. Pero buscamos nuestra satisfacción y deseos, y luego los arrepentimientos de lo ya hecho, sin dimensionar el daño al amor, a la traición de lo que tu amada te entrega y tu destino se vuelve un torbellino de frustración, estrés y rabia, pero contigo mismo por tratar de conquistar un mundo que no te pertenece.
Porque nos olvidamos de nuestro campo, donde el cuerpo es la batalla de nuestras emociones y el alma la conciencia del espíritu, nos hace reflexionar en los errores que hemos cometido, donde las promesas ya no sirven, y la explicaciones quedan en un fango junto con tu ego de hombre, sin saber a dónde va tu vida, ¿qué locura sabiendo que lo tenías todo?
Es fácil enfermar al alma por mis errores, es fácil traicionar los sueños de los que te aman, de los que han creído en ti, esos valores intransigentes que tú has traicionado… perdón por el tiempo y espacio que he tomado sin ser mío, perdón por tomar un refugio que no he construido, perdón por pensar que el amor lo hace todo sin saber que solo necesitaba que te abrazara, perdón amada mía, por el daño que he hecho a tu alma, por un placer equivocado sin buscar el tuyo… perdón amor.
Autor: Felix Licuime San Francisco
Traficante de sueños
