Aquí estoy de nuevo sin poder conciliar el sueño, el motivo; tu dulce recuerdo, el encantador resonar de tu risa, alegre.
El eco de una voz, una voz sencilla pero llena de paz, una voz que fácilmente cubre toda fatalidad con tan sólo un mínimo pronunciar.
El profundo y misterioso infinito de una mirada, de una mirada que lo único que hace es paralizar mis sentidos, no me da una razón para alejarme, sólo me da más motivos para acercarme más, para buscar en ella la perdición total.
Unos ojos llenos de vida, de dulzura, unos ojos indescriptibles, un astro del universo se queda corto frente a semejante belleza de tu ser, tan infinitos como el mismo universo.
Por una sonrisa, una sonrisa capaz de opacar el mismo destello del astro mayor, capas de cautivar corazones y enfermarlos con taquicardia, capaz de capturar hasta la más mínima atención de todo ser que desee mirarla.
Por unos labios cuyo objetivo se ha convertido en robarme todos los suspiros, se han vuelto pesadilla cuando no puedo besarlos, y hasta el más dulce sueño cuando puedo tan sólo rozarlos... Hoy sigo en vela escribiendo para ti... Describiendo los efectos que me causó tu hechizo, narrándole a la noche el día que Alejandra me arrebató el pensamiento... Con tan sólo una sonrisa... Describiéndome mis ganas inmensas de besarte en este momento.
Alejandra...
