¡No lloren tus ojos densos!
Contigo sudo lágrimas en catarata,
esgrimo escudos indefensos.
a tu carne fruto de sangre blanca.
Tu alma tersa es paladar de sabios reyes.
Quien pudiera cantarle a tu gama
con estilo popular de anagrama, eres
pan rociado de la plebe y el iris te ve celeste.
¡Bella silueta, nutrida historia para tu gente!
tu presencia de aroma dulce perturba la calma.
Tu recuerdo es sudor desliz de rociado llanto del alma.
Aun blasfemo con tu húmeda carne al sajarte,
de tus díscolos aros al parpadeo urgente.
Tu vestido de gala te hace modelo del arte.
