No tengo nostalgia, de ninguna yo.
Ni de la niña, ni la adolescente o la mujer brillante,
Todas lloraban y sentían soledad.
Así jugaran, así rieran y así brillaran.
A la única que extraño es a la que quiero ser.
A esa que tiene un poco de mí,
pero tiene mucho de ella misma.
A esa que llora menos, que es más libre,
que no se detiene y que sabe amar sin anclarse.
A esa que quiere mucho,
pero que sigue teniendo la costumbre de esperar,
a esa es la que veo en cada esquina.
Extraño a ella, a la que soñé,
pero a la que no termino de ver sino en anhelos
siempre aparece ella, la que sabe la teoría de ser feliz
pero no la práctica, la reprobó de tanto insistir.
La extraño a ella, a la que quiero ser.
¿Dónde la consigo?
Dicen que en mí, pero por qué solo la oigo
y su fantasma aparece por milésimas de segundos
y nunca se queda,
así le ruegue, así la hayan enviado a quedarse aquí.
Porque si ella soy yo, ¿por qué se va?
Extraño a la que quiero ser… no a la que soy
