Era un jueves más de poker con los viejos,
cuatro cervezas y unas cuantas minifaldas detectadas por sus idiotas amigos, que no se sienten conformes con sus corbatas apretadas y anillos de plata,
quienes se sienten jóvenes pagando por amor, un auto rojo brillante, o un romance de sueño adolescente.
Mi hombre era uno de ellos,
por quien vestí de blanco y juré amor eterno frente a mis padres.
Cuando viene a mi mente, aún lo siento borroso y un tanto divertido.
Desperté temprano esta mañana, la mañana de nuestro aniversario.
Como todos los días el partió muy temprano al trabajo y la idea de sorprenderlo en su oficina invadió mi mente, pensé sorprenderlo con un poco de amor oral, ese que tanto pedía.
Mis planes cambiaron de pronto, cuando al fondo del pasillo una cara conocida se mezclaba con los labios de, no eran los míos.
Una pelirroja de piernas divinas se despedía de mi esposo, un beso en la mejilla hubiera sido suficiente. Me apena decir que la seguí, no pude evitar querer conocerla, y preguntas sin par revoloteaban mi cabeza...
¿quién era ella?
¿desde cuando compartíamos al mismo hombre?
¿que tenía en contra de los vestidos con escote decente?
Mis lecciones de vida nunca fueron las mejores, pero se catalogaban como inapropiadas.
Al llegar a su departamento, no dejé pasar el tiempo y llamé a su puerta.
.
.
.
Aún me sonrojo.
.
.
.
Un millar de lágrimas coloreadas de sangre no serian suficientes para aliviar el alma hecha pedazos que ella me había dejado.
Ella arruinó mi vida, pero él mi corazón y definitivamente no iba a quedar así.
Pasaban las horas y me había quedado sin aliento, con la imaginación cansada de la tortura creativa que había utilizado en ella, y lo era.
Era creativa y divertida, tanto qué, creí haberla escuchado reír... como sea, yo le sonreí.
Disfruté cada segundo en que partía, sentí como de mis brazos su vida se desprendía, pero aun no era suficiente.
Mi locura se extendió y de pronto, el sentido vibrante de adrenalina penetró mi cuerpo y me vestí... me vestí para él, después de todo era nuestro aniversario, recuerdas?
Celosa e insatisfecha con mi vida deshecha, puse en mis labios la receta perfecta
mis labios que combinados con su sangre, la sangre que despedían sus ojos, paralizados en llanto se reflejaban en los míos. Me vestí elegante y un poco cambiante, mientras las manecillas del reloj caminaban a prisa y entonces esa hora ya venía, mi esposo estaba por llegar a la cita que sus votos rompía.
Me recosté sobre el sofá rojo que estaba directo a la puerta de entrada, a esperar su llegada, mi corazón saltaba y al paso de los segundos mis nervios se agotaban, podría ser de esta historia el final cuando él se atrevió a cruzar por esa puerta y sus ojos se toparon con los míos en lugar de su amante.
Cuando se atrevió a mostrar ante mis ojos la sonrisa más bella.
Al entrar, mi aliento solo pudo sostenerse uniforme para así completar...
¡Feliz aniversario cariño!