Cuando yo muera, te pido
que a mi última morada
no me lleves flores
Que en lugar de una lápida fría
solo siembres sobre mí
las semillas de esas flores
que a mi vida llenaron de alegría.
No, no pongas sobre mi una plancha de concreto ni adornos de piedra.
Quiero servir de alimento a esas flores
que a mi cielo trajeron mil soles
aún en el apático invierno.
No, no quiero sobre mi una lápida fría
sólo... sólo siembra girasoles
que el viento regará por las noches
con lágrimas del firmamento.
