Imaginarme contigo, es lo que mejor hace mi cerebro,
te pienso y te siento, tan dulce, tan inquieta,
tan encantadoramente provocativa
sutil y letal, como un beso dulce y urgente.
Tus ojos con esa mirada fija, brillante
no sé si exigiéndome o invitándome a acariciarte,
tu piel suave y caliente, erizándose con el roce de mis dedos,
me encanta observarte, olerte, saborearte.
El paisaje de tu cuerpo es poesía para mis sentidos
te siento de todas las formas posibles,
con ternura como el revoloteo de mariposas en el estómago,
con pasión reflejada en la humedad de mi sexo,
en la ansiedad de mi boca por recorrerte,
y en el deseo de mi piel por tu piel…
