Te marchaste antes que yo,
eso nunca debió ser.
Eras tan pequeñito,
en tu pleno amanecer.
Tus manos tan pequeñitas
y tu inocente sonrisa,
las llevo siempre conmigo
como una leve caricia,
que revive los recuerdos
que contigo un día viví,
que estremece mis sentidos
y te siento junto a mí.
Impaciente espero el día
en que tenga que partir
para estar de nuevo juntos
y volver a sonreír.
