Es la fe en nuestras vidas
la verdadera paz
la que siempre nos anima
a lograr la libertad.
Cuántas veces lo que pido
es opuesto a lo que me das
pues conoces mis deseos
pero sabes la verdad.
Muchas veces lo pensamos
y también nos cuestionamos
¿si esto es lo que quería
por qué yo lo perdería?
Pero no nos confundamos
el señor responderá
solo eso era prestado
algo mejor te vendrá.
Gracias señor por tu bondad
por todo lo que me das
y por lo que no ha de llegar
pues sé no son mis deseos
sino tu gran voluntad.
El momento en que aceptemos
con fe y con humildad
los fracasos en la vida
se vuelven prosperidad.
