Nada nunca tuvo mucho sentido. Si te soy sincero, no fuiste mi primera pero si te hace sentir mejor, puedes llamarme cuando quieras. Estoy sentado en mi habitación, solo dime lo que piensas y no importa para qué me necesitas, sé que nada dura para siempre y así me lo hiciste saber. Todas las tardes pienso en desaparecer ¿por qué será que siempre llueve cuando no estoy contigo? aun con el día soleado te extraño y esa es mi única verdad.
Cumplo con mi tiempo en esta tierra y sé lo que te hice sentir, soy muy predecible, por eso acepto que las piedras caigan sobre mí aunque sé que eso va a matarme. No entiendo el porqué de la soledad de mis momentos, se me hace difícil seguir y caigo rendido al punto de perder las fuerzas. Y me tiendo a dormir.
La verdad es que ya no siento cómoda la almohada porque, la verdad, me gustaba reposar mi cabeza sobre tu panza y cerrar los ojos para descansar. Por las mañanas casi siempre me despierto algo perdido porque no te siento aquí, justo a mi lado, donde la mayoría de las veces tu ausencia me lastima.
Extraño tu sonreír cuando te besaba y la suave caricia de tu piel frotándome la frente. Estoy casi seguro de que con el tiempo, de seguro, esto va a pasar. En algún momento, pero prometo no olvidarte jamás. Esto que siento, quizás no te dé mucho sentido para darme nuevamente la oportunidad de ser mejor para vos y para mí.
La casa la siento incomoda y quiero salir a correr. No me importaría si alguna vez me llamaras, solo quiero escucharte y saber que estás bien. Por las tardes puedes saludarme, no voy a detenerte para que hables conmigo, solo puedes asentir. Si no estás conforme, puedo evitar mirar pero sé que es algo que no puedo hacer bien.
Te extraño tanto que hasta los dedos me duelen al escribir pero quiero que sepas que voy a ser siempre quien te espere. Si alguna vez piensas en venir porque antes no aprendí a amar como lo hice hasta hoy, esta sería la primera vez que le enseño a mi corazón a resistir.
