Constantemente tocan a la puerta de nuestra mente inumerables preguntas, nos cuestionamos si hemos llegado al lugar correcto, si somos felices, si la vida elegida es la mejor, si hemos tenido mejores opciones, si es el trabajo perfecto, la carrera perfecta… Pensamos que la respuesta a estos interrogantes dará inicio a una vida perfecta, a nuestra propia historia, y así pasan las estaciones, los meses, los años y descubrimos que en realidad ya escribíamos una historia, teníamos una respuesta pero no lo sabíamos, y es ahí, cuando añoramos los tiempos vividos en donde “éramos felices y no lo sabíamos”.
Estás a tiempo de escribir tu propia historia, con momentos que conviertan ese relato en una aventura con retos, dificultades, sueños, alegrías, sorpresas, lágrimas, pero a fin de cuentas, TU HISTORIA, y es eso lo que hace la vida valiosa, única, llena de respuestas.
Los grandes relatos, los que realmente valen la pena, están tejidos de pequeñas aventuras. Vive, sueña, cae, ríe, llora, pero no dejes de escribir, de coleccionar momentos que el día de mañana se conviertan en aventuras que valen la pena ser contadas, pues reflejan tu vida y la historia de alguien que aprovechó su tiempo, que vivió un día a la vez, que fue feliz y que será recordado por lo que fue, por el bien que hizo y no por lo que tuvo.
