Duelen los golpes, la distancia
el abandono, la impotencia,
el rencor, la perseverancia.
Pero lo que más duele,
es perder la esperanza.
Sin ilusiones no queda nada,
sólo vidas programadas hacia un final,
todo se resume en un largo túnel,
por el que tienes que pasar y avanzar.
Sin amor, no hay murallas que saltar.
No cantan los pájaros, ni rezan
los creyentes, no saltan los peces
al otro lado del riachuelo.
No hay aire, no existe Dios
porque tampoco existe el cielo.
El pobre necesita creer en el milagro,
el poeta en sus musas, en la lejanía,
no hay mañana sin metas, al igual,
que sin inspiración no hay poetas,
y sin su luz no hay estrellas.
