La mayoría de la gente tiene miedo de jugar
en las Grandes Ligas de la Vida
y se conforma con jugar en las ligas menores
o quedarse sentados en la banca…
o aún mejor, contemplar el juego desde las gradas,
de espectadores, desde donde se puede criticar
sin temor a ser criticado.
Y es que los únicos que nunca se equivocan son
los que nunca intentan nada…
Todo emprendedor está expuesto al fracaso:
los barcos están más seguros atracados en el
puerto,
pero no es para eso que fueron hechos.
Los seres humanos somos como los barcos:
estamos hechos para lanzarnos a navegar
en altamar;
para la conquista de objetivos de gran envergadura,
no para estar atracados en nuestra zona de confort…
aunque implique el riesgo de fracasar.
Y es que el “fracaso” es una actitud mental,
es una situación que puede derrotar o hacer
más fuerte al jugador o navegante:
donde uno ve “derrota”, otro puede ver “oportunidad”…
lo que nos indica que la interpretación que hagamos
de esa misma situación,
estará determinada por nuestra actitud ante la vida.
Todos estamos “llamados” a jugar en las Grandes Ligas
de la Vida, pero no todos estamos dispuestos a invertir
el esfuerzo necesario para prepararnos…
por eso, cuando se nos presenta la oportunidad,
la dejamos pasar y esperamos a ver “cómo le va”
a quien se atrevió a jugar.
Y luego criticamos y nos quejamos de “la falta de
oportunidades.”
Por eso admiro a la gente que se atreve a jugar,
que se atreve a navegar…
y que se prepara constantemente para ello.
