Libertad es aquello a lo que llamo paz espiritual.
Sentirse libre es darte cuenta que no tienes nada que perder, ya que nada te pertenece, ni siquiera alguien.
Nos sentimos libres cuando dejamos de medir cada palabra pronunciada por nuestra boca, cuando reímos escandalosamente sin prejuicios
cuando soñamos despiertos en el día y en la noche.
Empezamos a sentir la libertad en lo más profundo de nosotros cuando somos conscientes de que nuestra alma es presa de cadenas; cadena como símbolo de orgullo, de lo cotidiano, del odio y de la mentira;
cadenas que nos vamos creando nosotros mismos.
Dejamos de ser libres cuando el subconsciente nos atrapa, recordándonos la existencia de la soledad.
