¿Es posible? ¿Tal vez sería algo mejor? ¿Quizás funcione?
¿Lo lograré? Son algunas de estas preguntas en las que nos pasamos más tiempo cuestionándolas que haciéndolas posibles. En la niñez aprendes o crees aprender que la vida es un cuento de hadas, donde todo es posible. Que eres el más apto para todo, que solo con polvos mágicos o capas voladoras serás capaz de enfrentar la vida pues, nooooo¡¡¡¡ el cuento de hadas se termina cuando dejas de creer en ese señor de traje rojo que te trae regalos cada año y tú hacías un sacrificio y vaya que es un sacrificio para un niño portarse bien todo el año.
Lo más triste de todo era que llegaba el día y no te traía lo que pediste y tu mamá el consuelo que te daba era que Santa Claus andaba bajo de presupuesto y solo te pudo traer ese regalo. Que nos debíamos conformar y ser agradecidos por recibir "algo". Vaya que nuestra mamá era muy buena para ese tipo de situaciones. Ni hablar del famoso día de reyes que nunca entendí como un camello, un caballo y un elefante pudieron convivir juntos. Me imagino el camello agarrado de la cola del elefante y el caballo caminando juntos. Bueno, esas son preguntas internas mías; volvamos.
Pasamos a una edad intermedia donde nos empiezan a gustar las niñas y viceversa. Esas etapas en que somos bateados varias veces del campo. Claro que otros no corren con la misma suerte y ¡AHI! es donde te das cuenta que realmente ya no eres ese pequeño que siempre tuvo la fortuna de que se le hicieran realidad sus sueños. Vaya que dilema, las fantasías y las capas no servían de nada ha esa edad, pero pues ni hablar tenías que convertirte en algo más que en un superhéroe para lograr acercartele a la niña que te gustaba... que problemón
Pasas esa etapa y cuando ¡¡crees!! que la libraste, cataplasssh se pone mejor bueno eso creeo.
Entras a tus 16 años y tu vida debe de ser mejor. Debes de rodearte de gente que de verdad tenga vida social, claro para ser incluido en las fiestas si no serás siempre el NO notado o como dicen el invisible. Pasa tiempo y te encuentras a un ex compañero de clases, lo saludas y tú claro lo reconociste pero ¡¡¡oooooohhh!!! sorpresa. El ni se acuerda de ti, porque en el anuario solo sale la mitad de tu cuerpo ooohhh desilusión y te alejas diciendo "perdón me confundí" para no sentirte más mal de lo que ya estabas. Total otro fracaso y ya creías menos en esos cuentos.
La hora de crecer ya estaba a la vuelta de la esquina. Ya deberías de ser exitoso. Ya deberías tener carrera y lo ideal vivir independiente, ser autónomo y claro con un mejor ingreso laboral ¿pues que creen? ni la mas mínima percepción de lo que era éxito. Era un triste joven no reconocido por sus ex compañeros, en el mejor trabajo que se sentía realizado era en la tienda de comics y claro nada que ver con un sueldo bien remunerado y eso no era lo peor, sino que su medio de transporte era una bicicleta de medio uso. Que creen vivía con su mamá puesto que con ese sueldo ni para una renta ZZZACHHS ¡¡¡OOOHH!!! Desilusión y todo por creer en los cuentos de hadas o lo más terrible, creer tener una capa y ser super... claro que con el tiempo nunca será super, sino un tremendo inadaptado de la sociedad.
Bueno no le le fue del todo mal. Por lo menos en su mundo él sigue siendo el más super y no precisamente por meterse en una cabina telefónica, transformarse y ponerse mamey. Sino porque él todo lo podía a pesar de que la vida le decía otra cosa. Claro -vuelvo ha insistir- en su mundo... y es así que esto se convirtió para él...
EN UNA LLUVIA DE POSIBILIDADES