Un día, un gusano se hizo amigo de una hormiga, ésta era muy amable y trabajadora. Pasaron mucho tiempo juntos, hasta que un día el gusano se enfermó tanto que no podía visitar a la hormiga y fue ahí cuando se dio cuenta que la hormiga se pasaba tanto ocupada que se olvidó de los amigos.
El gusano murió y la hormiga aun no lo sabe. Sigue y sigue trabajando y aun no se da cuenta que el gusano ya no está. Reflexiona: nunca seas como la hormiga, no te olvides de tus seres queridos porque ellos nunca se olvidarán de ti.
