Aquella luz de tez blanca
Que desde mi banca la veo, y deseo que ilumines mis noches calladas, junto a la cañada te imploraba que no te ocultaras, porque mis ojos cegaras a tan brillante haz. Tu belleza no verán mis ojos y tardarán en ver cosa mas linda que tú. En tu faz llevas la silueta de un conejo, muy coqueta presumes, cuando naces las estrellas emocionas y mis mejillas sonrojas. Aquella es mi linda nocturna luna.
