Ateo por Arabia iba raro poeta,
señor goloso logroñés.
Ése se acurruca; ése es;
somos o no somos:
atar al raedor y rodear la rata;
ate la pala a la paleta.
Así revelará su amada dama usar aleve risa:
Nuria, sonría y ate la maleta y a irnos a Irún,
Adán no cede con nada.
Adán, a donde va, ved, no da nada;
es Adán, ya ve; yo soy Eva y nada sé.
Ana lleva al oso la avellana;
Anita, al reconocerla, atina.
Se corta Sarita a tiras atroces…
le avisará Sara si va él:
no bajará Sara jabón;
no tocóle melocotón.
Al reparto, sacas otra perla:
amad a la dama,
amad al ayo y a la dama;
así le ama Elisa;
a la Manuela, dale una mala:
así, Mario oirá misa.
O rey o joyero…
no deseo yo ese don,
no traces en ese cartón,
o sacáis ropa, por si acaso.
La moral, claro, mal;
la tomo como tal:
ávida de dádiva,
saco sal yo del yodo y le doy las ocas…
la ruta natural
aire sólo sería.
Marcos (Compilador)
