Sólo fueron palabras que formaron frases.
Máscaras fundidas de frío metal.
En aquel castillo no había tal caballero, ni una princesa para rescatar.
Se acabó la magia en un solo instante.
Ellos decidieron dejar todo atrás y en un suspiro dejaron su anhelo de aquella historia que quisieron formar.
Derramamando lágrimas adiós se dijeron...
Soltaron sus manos hundidos de miedo y ninguno de ellos dio marcha atrás.
Se acabó la duda y con ella el deseo de compartir ese amor, que algún día los hizo vibrar.
