Tu nombre y tu recuerdo me asfixia. Y para mi desdicha siempre pienso en ti. Eres como una droga de esas que son adictivas, pero nada bueno dejan. Me asfixias y tú lo ignoras. Para ti, mi existencia es como la partícula mas pequeña de la mosca que viene arruinar tu sopa. Si muriera ahora en mi llanto, con tu nombre grabado en mi pecho, tus días seguirían andando con esa felicidad que te caracteriza. Esa felicidad por la que me apasionas tanto y por la que te odio tanto.
