Cuando a tu mente llegue mi recuerdo
siente en tu corazón el palpitar inquieto
Víveme, ámame, bésame de nuevo ahí en tus recuerdos donde yo no muero...
Cuando llegue de imprevisto a tu mente no razones,
sólo en tu corazón acepta lo que sientes,
no te mientas, no lo intentes,
me quieres, aún me quieres...
Siempre me recordarás, no me olvidarás, sabes que como yo te amé, y me entregué nadie más lo hará,
ni te hará vibrar, ni te hará soñar, porque yo te amé,
te amé, sin esperar nada más...
Y cuando te des cuenta con el tiempo,
de que te amé como nadie lo hizo,
lamentarás haberme perdido, con miedo y lágrimas en tus ojos,
rogarás a Dios que yo acepte regresar contigo...
Te preguntarás por qué me perdiste
y la cobardía se estampará en tu cara
y te dirá porque tuviste miedo de amar a quien se entregó a ti
sin pedir más nada...
