El amor que me das tiene pureza de 24 quilates:
es diamante cristalino y puro,
es vida líquida,
es alegría de niño,
es deseo diáfano de santo
y canto de ángeles.
Pero el tiempo es muy breve cuando estamos juntos
y el espacio que me dedicas en tu vida es apenas
un suspiro…
es un abrir y cerrar de ojos,
un instante que se escurre entre mis manos
mientras nuestros besos se deslizan por el filo
del recuerdo y naufragan en cascadas de silencio
y de olvido.
Sé que me amas y que el tiempo que me dedicas
te hace inmensamente feliz
porque puedo sentir el latido de tu corazón junto al mío
mientras muerdo tus labios
y me deleito con el agua de rosas de tu saliva;
puedo percibir el estremecimiento de tu cuerpo
de mujer,
deliciosamente femenino,
estrechamente abrazada a mi cuerpo…
Pero no me basta;
yo quiero más de ti…
¡necesito más de ti!
