Mi dulce doncella que, con el cabello alborotado, tientas a la pasión... Cuál fuego sagrado quieres sexo, deseo profundo, intenso como la mar que me arrastra a tu mundo tan candente como tu amar... Apasionado tu roce, juego sin tregua aquí en mi lecho, en tu entrega, en el suelo caliente, en el baño escondido, nuestro refugio querido y de nuestras ansias de gritar escondite... Eres placer en el aire, un torrente a explotar, y yo, tu amante, feliz y dispuesto, que te ofrece cuerpo, alma y gesto, sexo a lo loco, entre risas y susurros, furioso y libre, como en sueños puros, por delante y por detrás, en un vals sin final, cual torrente visceral que sacia tus ansias, con cada latido, navegando juntos por el mar de lo vivido, y en esta danza de cuerpos al amar, mi doncella y yo, el deseo a saciar...
