Trato de mirar los cambios más continuos a mi entorno indecente con el miedo entre los labios y mi cuerpo adormecido a tu espera. Y escapo lo más rápido posible a las miradas con cara de enojo, oculto el temor de mis pasos y mi pánico en las noches, en las tardes desoladas me muestra más voluble a la búsqueda de tu ausencia. Entre mis sueños escondo mi propio mundo sensible y despiadado a lo cruel, del otro, al parecer el temblar de mi cuerpo es a la promesa no cumplida…
Al desaire de los gestos y los ojos encubiertos, a la expectativa de lo no habitable, excusas expuestas a la luz del día mi sombra se pierde y está sin compañía, más no me queda el encierro de la ocurrencia es que mi presencia esta en tu ausencia...
