¿Cómo romper el silencio? ¿Cómo mirarte a los ojos? No puedo, ¿por qué? me lo cuestiono cada día. (¿Cuándo me hice tan infeliz?)
Porque solo quiero alejarme y seguir cuidándote, mirándote desde lejos aunque tú seas la razón de que mi vida no sea siempre en blanco y negro. ¿Qué alguien más te encuentre?
Me da terror. Sé que soy egoísta contigo y solo quiero tenerte pero al mismo tiempo no sabría cómo. Es complicado. Y es porque estoy segura de que cautivarías
a quien quisieses con tu carácter
fuerte e improvisado (aunque preciso).
Coloreando todo aquello que dices
y logrando que imagine lo mismo que tú,
tanto, que tus metas se vuelven también las mías
(aunque yo te incluyo en ellas).
Y tal vez así pueda llenarme
de esa esperanza que tú tienes. También tienes ese poder de hacer
que todo te salga bien y pareciera que tus sueños
se aparecieran frente a ti
como arrastrados por el viento.
Siento envidia. Y es cuando me miro. Y veo una muralla muy alta de errores
y miles de decepciones. En algún tiempo creí que era mejor
de lo que en realidad soy. Realmente estoy mejor así.
En la oscuridad
sin que los ojos de la gente me descubran. Porque al fin y al cabo tú tienes un alma inocente
sin marcas ni cicatrices,
admirada por otros y por otro lado yo…
Yo tengo un profundo y oscuro abismo
del que mi conciencia misma no me deja escapar
y en el que ni yo estaría segura de explorar a fondo
y sacar a la luz todas sus sombras. (Pues sé que tengo algunas sombras
y que no podría contarlas). Es por eso que seguiré escondiéndome de ti y del resto,
encontrándote a la distancia aunque quisiese correr hacia ti.
Es tan frustrante que no veas cómo soy realmente
(aunque tristemente no creo que me aceptes así)
y me hace mal, pero no puedo cambiarme, así soy yo.
Siempre seguirás viendo de mí solo la primera página. No quiero dejar que la luz de aquel reflector
(que la sociedad usa para dañar tu auto concepto
y que te sientas pequeño) llegue a mí
y ser objeto de crítica ante esa gente
que dice ser digna de hacer estereotipos.
Por eso me quedo encerrada (aunque tenga la llave).
Porque lo que se encuentra después
es tan simple y sin encanto
que no querrías terminar de leerlo.
(Como cuando no te llama la atención un libro
porque tiene un título aburrido
aunque tal vez ese libro hubiese sido tu favorito).
Así que me basta con que leas mi dedicatoria
que será siempre para ti
y no podría ser para nadie más. Mientras tanto yo seguiré escapando de ti,
tal vez de mí.
