Una rosa pintada de azul
es un motivo,
una simple estrellita de mar
es un motivo;
escribir un poema es fácil
si existe un motivo,
y hasta puede esperarse un consuelo
de la fantasía.
Unos ojos bañados de luz
son un motivo,
unos labios queriendo besar
son un motivo;
y me quedo mirándote a ti
y encontrándote tantos motivos,
yo concluyo que mi motivo mejor
eres tú.
Autor: Ítalo Pizzolante
