Llegó el día en que tuve que poner los ojos en la persona
adecuada: tú.
Estoy seguro de que eres la mujer perfecta para mí
porque en ti he encontrado todo lo que siempre soñé
en mi mujer ideal:
Me motivas a seguir mis metas sin decirme qué hacer
y confías en mí;
sabes que eres lo más importante en mi vida
y que no tienes necesidad de darme celos;
eres una mujer segura, con personalidad propia
y no dependes de mí;
sabes cuidarte por ti misma y no necesitas que yo
te cuide ni que resuelva tus problemas emocionales;
si quieres hacer algo o intentar cosas nuevas,
expresas qué quieres y por qué;
nunca te quedas callada y no tienes miedo de decir
cuando no estás de acuerdo conmigo;
sabes lo que quieres de la vida y tienes objetivos
definidos desde antes de que yo llegara a tu vida;
eres una mujer con gran calidad humana;
te respetas mucho a ti misma y a los demás;
eres una mujer madura y divertida al mismo tiempo;
sabes manejarte adecuadamente ante cualquier situación;
sé que los “te amo” que me dedicas no son algo que le digas
a cualquiera o que vayas repartiendo por el mundo;
sé que estás conmigo porque me amas,
no porque me necesites.
Todo esto te convierte en una mujer encantadora
y, a mí, en el hombre más afortunado que haya existido
jamás sobre la faz de la tierra.
¡Cómo te amo mi amor!... cada día más.
