Nada es preciso en este mundo, la vida, el amor,
ni siquiera el tiempo mismo.
La vida es corta, las enseñanzas, largas y dolorosas.
El clima no permanece igual, de pronto hay sol,
llega el verano para solo después sentir frío.
El invierno invade los amarillos fuertes y los verdes encendidos.
Con un lento procedimiento se van marchitando las hojas, se van secando para caer una a una en el más ligero; de los vientos.
El sol ya no se ve igual y por las nubes atraviesan ligeros
rayos para iluminar y dar así un poco de calor.
Así mismo ahora no hay amor, solo soledad.
Es como un ciclo que tienes que esperar,
esperar, para volverte a enamorar.
La vida se va deteriorando y el amor
tiene unas estampas felices y otras amargas.
Y éste te va avisando del comienzo del cambio,
lento y gris, hasta llegar a su nítido final que es el terminar.
