Sólo la esperanza me dice que siempre hay un mañana, mañana para continuar con ustedes, mañana para verlos, abrazarlos y decirles cuanto los quiero, lo que hoy tenemos no es una garantía que estará mañana, en verdad, a lo largo de la vida, he aprendido que nada es para siempre y que de un momento a otro lo que hoy se vive mañana puede ser diferente, las cosas van y vienen.
Lo importante es pararse cada día y ver lo que en este momento se tiene, repetirse: “estos son mis recursos, esto es lo que tengo en estos momentos y lo voy a disfrutar, lo voy a abrazar, lo voy a vivir". La melancolía, tristeza o enojo, aunque son sanos y naturales, deben ser pasajeros, permitirnos sentir pero darle un tiempo y después… cerrar, cerrar para continuar y poder disfrutar el presente y abrazar lo que en este momento se tiene.
