I
Intentaré cantarle al amor sin tapujos ni maquillajes
Escribiré en primera persona, una efeméride en honor al amor
Un cadáver exquisito con imágenes que jamás se olvidan
Me encanta transformar en metáforas, nuestras aventuras obscenas
Efigies sensuales que me permitirán sobrevivir y guardar esperanzas
Pensarás que soy sucio. Lo soy, si me despojo de miedos y me sincero
Es el sexo la máxima expresión de la sublimidad del deseo
Concurro con placer ciego de amante, a nuestra amorosa cita
Nos aferramos el uno al otro, como desesperados náufragos
Embriaguémonos de locura como si fuese nuestro último día
Tus besos con sabor a canela y amaranto, me alunan
Un afectuoso y erótico veneno, destilan tus amorosos labios
El sabor amoroso a éxtasis, nos hace delirar con su afrodisiaco elixir
Nos desnudamos para vivir la desbordada fogosidad de los sentidos
Me deslizo sobre tu cuerpo en contraluz como luminaria de seda
Proyectamos una sola sombra, como enamorados diestros, amándose
Me encanta el olor de tu carne y me embruja aroma a mujer bonita
Me encantas, hipnotizas, deslumbras y magnetizas de pies a cabeza
Impetuosas caricias hacen germinar llamaradas de deseos aviesos
¡Hacia tanto que ansiaba estos arrumacos íntimos y salvajes!
Nuestros cabellos locos se desparraman como humo y sombra
Es imposible detener o apagar el furor, de la sangre ardiendo
Te deshojas como rosa madura, pétalo a pétalo
Te contemplo y me asombras con la hermosura de estatua desnuda
Que placentero es el recorrerte y descubrirte con la mirada
Tus labios caminantes agasajan mi cuerpo con atrevidos mimos
Siento el roce de los pezones de tus senos, como aleteos de colibrí
Tus maravillosos pezones erectos, seducen e incrementan el frenesí
Tus senos erguidos parecen frutos garbosos expuestos al viento
Tu pelo húmedo, tu frondosa cabellera, absorbe todo el ardoroso goce
Es hermoso y dulce el sedoso vello, de tu custodia entrepierna
Escuchas tiernas palabras soeces que expreso y que nos excitan
La expresión de ausencia de tus ojos y pupilas, lo expresan todo
El ritmo cazador de tus caderas, me rumea a pedazos
Las candentes y agitadas inmersiones entre tus muslos, me estremecen
Abre tus rodillas para mis atrevidos ojos y regalarte besos más locos
Esculpe con avidez mi lengua, la sedienta estalactita del deseo
¡Locura, embeleso, delirios y demenciales sombras enajenadas!
Ardámonos. Quemémonos. Devorémonos como buitres carroñeros
Suspiros y gemidos destrozados con besos, se esparcen desnudos
Sabemos que el amor entre más sucio, es más ardiente y amoroso
Tu rostro y garganta se ofrecen de manera incondicional e impura
Desean ser salpicados como el acantilado que desangra al mar
Embriágate con la escandalosa miel y los cristales del rocío
No filtras ni enmiendas nada. Te ofreces cual granada abierta
Yaces cual gladiadora resignada a la voluntad del destino
Refresca mi ansiedad con tu saliva el desasosiego de mi sexo
Que hermoso embellece la rosa a tu ávido pubis
Te invado y me apresas. Es cálida la hospitalidad de tu oasis
Hazte lujuriosa cascada. Ábrete como flor sin miedos
No detengas tu amorosa aventura. Ábrete de par en par como el viento
Venero tus muslos con besos y saliva ¡Intento derretirlos!
Libérame con el reflujo de tu armonioso vientre
Tus ojos en ausencia, parecen fijar la mirada en el infinito
Me fascina la sonrisa irónica y el salmón-rosa, del azotado sexo
Espasmos locos exigen incrustaciones más profundas y despiadadas
Las cavernas son espoleadas sin misericordia como ijares
Que delicia sentir como penetro ardiendo dentro de ti
Sabemos que nos amamos al fundirnos cual pieza de bronce
Ardo como mar de ímpetus. Sé que me extinguiré cual espuma playera
Nacen apasionadas espumas del tormentoso reflujo
Ansias sin límite, hambruna de carne y placeres golosos
Nos derramamos al unísono, como si soñáramos lo mismo
Borbotones de licor sagrado emana de la seductora serpiente
Eyaculamos estrellas y cientos de chispas de gozo
Ahora gozas del olor a miel derretida, a quema de holocausto
Una legión de besos se extingue como guerreros heridos, expirando
Nuestros cuerpos yacen agotados, como si hubiesen peleado a muerte
Exhaustos nos separamos y observamos rendidos, el desvelado cielo.