No es sólo poesía lo que te escribo…
no es sólo canto lo que te digo…
no es sólo deseo pasajero lo que has despertado en mi alma;
¡el cielo y mi corazón son mis testigos!
Es amor lo que siento por ti:
un amor más grande que yo y que todo lo que he vivido,
lo que había sentido, lo que había soñado y hasta lo que
había imaginado.
Es un amor puro y sublime, avasallador, salvaje y loco a la vez.
Es un amor que trasciende todos mis sentidos y que me da vida.
Es un amor tan tierno y tan delicado como un niño recién nacido:
tan hermoso y tan sensible…
tan dependiente de ti y de tu calor de mujer.
Con sólo una mirada, desatas todo el caudal de sentimientos
que llevo en mi ser.
Puedo dar hasta mi vida sólo por contemplar tu belleza de
Diosa y tu porte de princesa,
por sentir tu piel de seda y acariciar tu rostro de ángel,
por besar tus labios de rosa y descubrir ese destello de luz
en tus ojos cuando me dices que me amas.
Porque mi vida ya no es sólo mía… ya no es una sola vida;
ahora, se encuentra irremediablemente unida a la tuya:
una sola vida y una sola alma… inseparables.
Eres tan hermosa mi amor…
Y ¡cómo te amo!
