Ya no hay ese beso que nos hacía soñar, que la vida nos podía juntar, que en un momento tan especial nos hacía volar, y los problemas olvidar.
No hay esas caricias, solo de imaginar las delicias que en tu cuerpo solía saborear y que con mi lengua tu cuerpo entero podía dibujar, había amor, un tremendo calor, momentos llenos de alegría, no había días grises, todos estaban llenos de color. Y gozaba al ver tu rostro lleno de placer, donde tu cuerpo rozaba el mío, demostrándonos nuestro querer, y tus gestos y gemidos, similares a una canción, que salía de tu excitación, que llevaba por nombre, noches llenas de placer, amor y satisfacción.
