Ven a mí, amor bonito, llega a mi vida a llenarla de amor, a recordarme que aún existen los amores de verdad, los que saben querer, los que saben amar. Amores sinceros, capaces de rescatar mi alma cansada, de hacerme volver a sentirme amada. Ven a mí, amor bonito, llama suave a las puertas de mi corazón, entra despacio, con ternura, y muéstrame que siempre, para una mujer buena, hay un hombre bueno. Un hombre dispuesto a regalarme llantos solo de felicidad, sonrisas solo de alegría, y nervios dulces, ansiedades tiernas solo por los instantes bellos que me pueda brindar. Ven, amor bonito, llega a mi vida como un suspiro eterno, como un refugio cálido, como un sueño que se hace real. Quédate conmigo para vivir momentos invisibles, difíciles de olvidar, momentos que nunca quieran soltarse, y que en cada latido me recuerden: el amor bonito sí existe, y me vino a buscar.
