Como un goloso antiguo
que no se cura,
bebo en tus senos
la miel de tanta vida
y puedo tocar el arco iris.
No podría vivir sin esa piel
que me libera,
sin el temblor azul
de tus muslos en pena.
No quiero ser, ni más ni menos
que ese hombre
el que transforme tus pecados
en otra libertad.
