Tuve dos blancas ovejas
y a las dos mucho quería,
mas tuve una oveja negra
y ella fue mi preferida.
Esa oveja descarriada
Desobediente y perdida,
Fue por mi la mas amada,
Y la que agotó mi vida.
El hijo más especial,
más complicado o perdido,
es siempre el que duele más…
¡y también el más querido!
